Bujías de Pasión

Capítulo 4

            Por alguna razón que desconocía, aquel viaje de vuelta a casa se le hizo más largo y pesado incluso que cuando arrastró la moto hasta aquel barrio de las afueras. Mil pensamientos pasaron por su cabeza mientras andaba paso sobre paso. Mezcló posibles encuentros no deseados con algún ladrón o un yonqui, cruzarse con alguien conocido (aunque eso lo descartó de forma rápida), o quién sabe, ser secuestrado para sacarle un buen rescate a su padre. Empezó a sentirse preocupado, pero todos sus miedos se esfumaron en el mismo momento que la mecánica entraba en su mente arrinconando todos los demás pensamientos.




            Robert resopló cuando llegó entre jadeos al portón de la entrada.
            —Buenas tardes, Robert—saludó el guarda de la caseta—. Le noto cansado.
            —Me notas cansado porque estoy cansado…—Robert se apoyó en la verja mientras levantaba un brazo para saludar.
            —Sus padres y la señorita Valeria le están esperando para almorzar.
            —Lo sé, Richard, lo sé. Dame un minuto antes de abrir la verja del purgatorio.
            —Debería haber llamado para que le recogiesen.
            —No hacía falta, de verdad; es bueno moverse de vez en cuando—Robert comentó antes de tomar y soltar una gran bocanada de aire—. Me he dado cuenta de que estoy en una pésima forma física.
            —Yo le veo muy bien, la verdad.
            —No seas pelota, anda—Robert rio—. Abre que voy a la reunión familiar.
            —Suerte, señor…
♥   ♥   ♥
            —¡Ya era hora, hijo!—exclamó la señora Andrews cuando vio aparecer a Robert por la puerta del comedor.
            —Perdonad el retraso, creía que estaba más cerca—se disculpó a la vez que se acercó a Valeria y le dio un beso.
            —Esa condenada motocicleta no te trae mas que problemas—añadió su padre con la vista fija en el—. Tienes tus propios coches, y si no te apetece conducir, se lo dices a Samuel y él te lleva a donde necesites.
            —Lo sé, padre, pero le tengo mucho cariño a mi moto… no puedo evitarlo—soltó guiñando un ojo a Valeria.
            —Lo que tienes que hacer es ir preparándote para llevar el negocio familiar, yo empiezo a sentirme mayor.
            —No se ofenda, padre, pero tengo otros planes para mi vida.
            —¿Otros planes?—el señor Andrews subió el tono de su voz—. No imagino de qué otra forma podrías darle a Valeria todo lo que se merece.
            —Lo haré, padre, pero prefiero hacerlo a mi manera.
            —¿Y qué manera es esa, si puede saberse?—su padre continuó atacando donde sabía que más efecto causaba en su hijo.
            —Muy pronto lo sabréis, os…
            —¡Basta ya!—impuso su voz la señora Andrews—. ¡No estoy dispuesta a permitir otra comida más de reproches y discusiones! Esto va para los dos, tenemos una invitada y me estáis avergonzando, ¿entendido?
            —A sus órdenes, madre—asintió Robert con una sonrisa. Su padre no dijo nada, tan sólo se calló.
            —Es cierto, no hay por qué discutir—habló Valeria con su voz pausada y esgrimiendo una gran sonrisa—. Señor Andrews, estoy convencida de que Robert hará lo correcto, ya lo verá.
            —Eso espero, Valeria—le contestó el señor Andrews mientras a Robert se le escapaba un suspiro de resignación.
            —Ya verá como sí—añadió mientras se giraba hacia Robert—. Me gustaría que después de almorzar me acercases a casa, ¿podrás?
            —Claro, mi vida—respondió Robert consciente de que tanto su padre como su madre detuvieron el camino de sus cubiertos hasta la boca, para escuchar la respuesta de su hijo—. Cogeré uno de mis coches…
♥   ♥   ♥
            —No me hace gracia que te pongas del lado de mi padre, y lo sabes—Robert rompió el silencio que reinaba en el Aston Martin desde que abandonaron la mansión.
            —Tu padre se preocupa por ti y quiero lo mejor para su hijo—Valeria lo miró con ojos comprensivos—. Se hace mayor y le preocupa tu futuro y el de todo lo que ha conseguido con su esfuerzo.
            —Eso lo sé, pero yo no puedo vivir la vida que él quiere para mí, yo tengo mis propias metas y sueños, y me gustaría ser dueño de mi vida.
            —Vale, como quieras, cariño. No pienso discutir más por lo mismo—y con las mismas giró un poco la cabeza hacia su ventanilla y se quedó en silencio, dejando a Robert emitiendo otro suspiro mientras frenaba en seco para no saltarse un semáforo.
            La calle estaba bastante tranquila, sorprendentemente apenas había tráfico. Una moto de gran cilindrada se colocó al lado del coche. El sonido del motor era casi hipnótico, el ronroneo que emitía dejaba claro que poseía una gran potencia, y entonces reparó en el piloto.
            Llevaba unos vaqueros desgastados y con rotos en las rodillas, unas botas altas de cuero con grandes hebillas, una chaqueta de cuero rojo y negro y un casco negro con coloridas llamas a ambos lados.
            Aquella figura le resultó familiar. Por sus curvas dedujo que claramente se trataba de una mujer, y bastante atractiva, pensó. Un flash mental recorrió su cabeza como si fuese un impulso eléctrico. «¿Es posible que sea ella?», se preguntó a sí mismo, y se quedó esperando su propia respuesta.
            La motera giró la cabeza y miró a Robert. La visera ahumada del casco no le dejó ver el rostro de aquella mujer, pero ninguno de los dos se quitaba ojo de encima. La chica comenzó a dar pequeños acelerones a la moto, cada vez más en aumento, como si lo estuviera retando a algo.
            La chica volvió a girar la cabeza hacia el frente. Robert hizo lo mismo, y en ese instante el semáforo se puso verde y la moto salió disparada a toda velocidad, no tardando demasiado en desaparecer de su vista. El sonido de varios claxon lo devolvió al mundo real.
            —Robert…—dijo Valeria despacio—. Está en verde, despierta…

            Robert metió la marcha y reanudó su camino, pero su pensamiento aún estaba en aquella mujer en moto, y cada vez se preguntaba más y más si sería ella.

3 comentarios:

  1. Vamos ya!! este capitulo se ha hecho de rogar y lo dejais asi?? qué malos sois de verdad... estoy deseando leer el quinto!! me ha encantado!! esa motera le va a dar mucha caña al pijillo!! ;)

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  2. "Tu padre se preocupa por ti y quiero lo mejor para su hijo" Entiendo que has querido decir quiere en vez de quiero. Demasiadas veces repetido el nombre de Robert en este capítulo.

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  3. ohhhhhhhhhh, me gusta, va a dar mucha guerra esta mecánica, ainsssss Robert aún no sabe lo que es una buena cilindradaaaaaaaaaaaaaaa,jejejejjejejje

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©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ♥ El Rincón de Xulita Minny | 5 de enero 2015